La digitalización del mundo físico o lo que el Instituto de tecnología de Massachusetts (MIT) bautizó como “Internet of Things” radica en que los objetos cotidianos tales como una nevera, una puerta o una bombilla se conectan de forma individual a Internet, se identifican entre sí y son capaces de ofrecer datos en tiempo real.

 

Se calcula que para el año 2020, con el desarrollo de las nuevas tecnologías, 37 billones de objetos estarán conectados a la red. Con lo cual pasaríamos de un Internet cuyos contenidos están generados, fundamentalmente, por humanos, a un Internet donde buena parte de esos contenidos estarían generados por los propios dispositivos u objetos.

 

Internet of Things

 

 

¿Pero, qué beneficios prácticos obtenemos de esta evolución tecnológica?

 

 

Desde 2008, la famosa cadena de cafeterías Starbucks ha implementado esta tecnología en sus establecimientos y ya cuenta con más de 500 máquinas de café conectadas a Internet, además de neveras y otros dispositivos.

Esta tecnología les permite registrar las preferencias de sus clientes,  actualizar las recetas digitalmente o supervisar de forma remota el rendimiento de cualquiera de sus cafeteras.

 

Con los datos que dicha tecnología puede generar se avecina un escenario prácticamente ideal en cuanto al marketing se refiere. Al contar con información individualizada del uso de un producto por parte de cada cliente se podrán  aumentar las ventas de forma considerable. Simplemente al poder realizar anuncios personalizados o  acciones dirigidas a targets muy precisos.

 

Pero no solo el mundo del marketing se beneficiará de este avance tecnológico. ¿Te imaginas que la nevera de tu casa fuera capaz de identificar que productos están en mal estado o cuáles vas a necesitar, según el consumo familiar, en los próximos días? Es más, ¿Te imaginas que la nevera estuviera conectada con tus comercios online preferidos y con un solo clic realizara el pedido para que te lo trajeran a casa? Cuantas facilidades con tan poco esfuerzo.

 

Puestos a imaginar, que no soñar, que te parecería si el coche nos informara del desgaste de los neumáticos, del estado de los frenos o de las piezas con peligro de deterioro y fuera el mismo coche el que se pusiera en contacto con tu taller favorito o aquel que ofreciera mejores precios para concertar una cita. En el taller sabrían con total exactitud las piezas a cambiar, el mantenimiento a realizar e incluso el tiempo que iban a invertir en  la reparación. A parte de tener el historial completo de tu vehículo independientemente del taller o talleres que hubieras visitado con anterioridad. ¿Te parece útil?

 

En la medida que el “Internet de las cosas” evolucione y podamos disponer de una información puntual sobre el estado de ciertos objetos o cosas, podremos gestionar todo un conjunto de servicios adicionales de manera automática. Y no solo eso, sino que, con la acumulación de datos que nos lleguen de todos los productos, generaremos conjuntos de Big Data que nos ofrezcan la posibilidad de analizar tendencias y patrones con los que obtener un nivel de información mayor del que hoy en día tenemos.

 

Sin embargo, por mucho que la tecnología evolucione, aún seguiré visitando mi alegre panadera  en el horno del barrio. Ella, a diferencia de la nevera, siempre me da los buenos días con una sonrisa en la cara.